Déjame que te meza Bryan, un bebé de cinco meses. Duerme plácidamente en su cuna, mientras su madre, Johana, pasa la fregona por el piso. Un piso de alquiler de las afueras de New York, caro, para las posibilidades para una madre soltera. Trabaja a media jornada en un supermercado del barrio y saca adelante como puede a la criatura. Su padre, oficial de la Armada, no lo reconoce como suyo. Ya que él está casado con otra mujer y no quiere romper su relación ni asumir la responsabilidad que le toca. Johana ve todos los días de la semana, como se esfuma su tiempo, como se consume un cigarrillo, cada vez que no está con su hijo. Solo una anciana vecina le hace de canguro gratis y por corazón. Ya que no tiene a nadie más, que se quiera hacer cargo. Niño que llora, se le mece par...
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