Un puro desalmado. Noche oscura, noche cerrada, son las estrellas que no se ven tumbado en el prado verde de cierto lugar, estas están vacías de luz y de amor. ¿Qué será de aquello, de que no se ve? ¿A dónde irán las almas que se marchan y de dónde vendrán aquellas que empiezan una nueva vida? Todo es temor, todo es pánico y cualquiera, incluso el que narra, está a punto de cogerse a un hierro ardiendo. No sé si se me quemará la palma de la mano, ya que tengo el corazón helado. Solo voy, solamente enciendo una vela, para que esta haga de faro en un mar de Tinieblas. De pronto y solo ahora, me llama y me pregunta, aquel que tiene mil nombres. – -¿Cuánto quieres por tu alma? O para ti no tiene ningún valor. Cuanto quieres o que quieres ...
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