Petunias blancas. Camino entre un jardín de petunias blancas, las voy rozando con las manos mientras canto una canción. Una canción, una oda al amor. Al amor puro y sincero. Respiro, respiro y aspiro y me llena de gozo y de alegría mi interior. Soy muy joven y todavía creo en los príncipes azules y que quien sabe si algún día, alguno rondará mi balcón. Un balcón de un piso pequeño, aunque a mí me parezca un gran castillo. Con torreones y almenas, con galerías y escondites, donde poder perderte entre sus sombras y sus sueños. Guitarra en mano, me venga como un trovador de un juglar y me ronde y me llore, me llore rogando mi perdón. Mi perdón por querer robar mi corazón, un corazón qué hoy en día sigue sin du...
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