La novena guerra Es un fuerte dolor el que me sacude, estoy de nueve meses y he roto aguas. Son las cuatro de la madrugada de un lunes y no tengo ni marido ni hermano que me ayude a ir al hospital. Todo son nervios y querer ir deprisa. ¡Deprisa!, que el niño ya viene. ¡Deprisa!, que ya viene mi hijo al mundo. Llamo a una ambulancia, llamo y tardan, tardan y vuelvo a llamar. Cuando suena el interfono, no ando, corro como puedo apoyándome en las paredes del pasillo y les abro la puerta principal. Entran y todo son carreras, uno de ellos me hace ir a la cama, yo le pregunto “porqué”, a lo que él me contesta que, “ya tiene la cabeza afuera.” Yo me pongo histérica. No sé en qué pensar, solo sé que me encuentro ahí t...
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