Lánzate. Amor al borde de una cuchilla de afeitar, amor al borde de un precipicio, no quiero llorar. No me sueltes y echemos a volar, pero solo por nuestros sueños e ilusiones. Pero qué deseo más loco puede tener aquel que yo no escojo, que atracción puede convertirse en una bomba de fuerza de un sin fin mayor. Aquel amor que insiste en seguir al límite, como aquel qué se afeita temblándole el pulso. Mis huesos, mis carnes, no están para estos lances. Al límite corremos por el filo de la navaja sin cortarnos en nuestras miradas, qué más da si esta vida no la he elegido yo ¿Qué importa si nos jugamos nuestra propia piel, que para más albedrío...
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