Ir al contenido principal

                                               Un Sol naciente

Con alambres de espino, están atadas las estrellas en el cielo. Encapotado por unas nubes negras, que no nos deja ver la verdad. Esa realidad que nos negamos a creer y es que la muerte llega cuando uno descansa. No lo hace nunca en medio de un mar agitado sino cuando todo está en calma. Que será de la verdad, cual será esa realidad que nos tiene ciegos, ciegos y esperanzados. Toma el trono me dice el Rey, ¿el rey de dónde? No es de ningún país y de ninguna bandera, es el rey de nuestro propio destino. Cuál puede ser ese, que nos tienen tan apaciguados. Tan calmados, como si fuésemos niños jugando en mitad de un parque.  Hacemos montañas de arena sin el temor de que venga alguien y los destruya, como somos tan inocentes de pequeños y tan desaprensivos de mayores.
Que será aquello, que nos hace sentir tan seguros si no es otra que la madre naturaleza. Pero ella no es rey sino reina, reina o princesa. Qué más da, nos hace sentir fuertes y nos hace llegar a adultos, para después provocarle tal desconsuelo con nuestros actos, que la hace llorar desde lo más alto. Que actos pueden ser tan graves, que hacen que ella se oscurece y nos amenace con viento y temporal. No, no sabemos y provocamos que aquellas estrellas que nos ven desde a lo lejos, se sientan perturbadas por tal acto de falta de respeto.

Toca la corneta y forman en fila de a uno y todos quieren hacer borrón y cuenta nueva, pero no es tan fácil, el daño cometido es grave y no pensamos nada más que en aquello que no es ajeno, no perturbe nuestra tranquilidad. No hay fuego, porque no hay nada que pueda arder. Pero si habrá temporal, porque el cielo así lo ha prometido.
Me dejas solo, mientras se mueven las ramas de los árboles y yo de mientras nace el Sol camino pisando las hojas secas, que hay en el paseo. No veo, estoy ciego de envidia por aquel que te posee. Solo hago que pisar y dar patadas sin sentido al aire, como si fuese un niño chico. Las hojas caídas en el fresco otoñal, vuelan y caen de forma suave hasta al suelo. ¿Pero que hay en tu mirada? Que es como el color del mar, de un mar que nos pertenece y nos espera para darnos un baño. Un baño que sea nuestro empezar, un empezar que no estaba en el destino. Que ola será capaz de arrastrarnos a tal desenfreno. En el destino, no estaba escrito tu nombre y ahora lo escribo en cada amanecer. Como en una pizarra negra lo relato con tiza blanca, sí tiza blanca. De aquella que te quedaban las manos manchadas, como ahora lo está mi corazón. Porqué lo nuestro no tiene límite ni de tiempo ni de velocidad. Ya sabes que a mí me gusta por igual las prisas, que las mujeres. No hay dos sin tres ni me pierdo en una recta de un hospital. En un hospital al chocar contra ti y conocerte. ¿Porque no hacemos una carrera? Pero que sea el final lo mismo. Que el premio sea igual para el vencedor que para el perdedor y que este sea un beso en tus labios llenos de carmín.

Deja al que te ata como a un perro guardián, porque tú eres de correr y campear. Tienes mucho de que lucir y yo celoso, me guardaré para mí mis arrebatos y más bajos instintos y te dejaré ir a tu libre albedrío. ¡Morena, me tienes enloquecido! Ven aquí a mi lado y te mostraré el mundo, un mundo donde todo no es gris oscuro. Que es el color que te deja ver, el que ahora te posee.
El Sol ya está en lo alto y me muestra mi sombra, una sombra de un hombre con sombrero de copa. Pero solo, estoy solo. No me acompaña la tuya, no me acompaña tu querer. El poder abrazarnos y que el Sol nos funda en una única y verdadera, haciendo el dibujo de una pareja que se enamora. Demostremos al que se dice Rey, que podemos engendrar al futuro, no solo al nuestro sino al de la humanidad. Alguien que lidere la recuperación, la recuperación de aquello que nos pertenece a todos y cuando digo a todos, me refiero a todas las razas y especies.

La vela está apunto de consumirse y ya no existirá la llama que arde en nuestros corazones. No existirá el amor, no existirá ni el perdón ni el arrepentimiento. Ya entonces, solo existirá el ser humano como tal y entonces será de una naturaleza sin sentimientos, incapaz de hacer rodar ni una sola lágrima. Esa y solo esa, que haría volver todo al principio y el hombre y la mujer, tuviesen una segunda oportunidad. Como un viejo matrimonio se concede un tiempo, un tiempo para volverse a amar. El cielo es incapaz de mostrarse tal cual es, por temor a ser destruido. Sabe que eso es posible, el ser humano está capacitado y es capaz de tal atrocidad. Todo por ser como es, todo por no ser hermano de aquellos que no son como él. Porque ni con él mismo se muestra con respeto, entonces que puede demostrar con aquellos que le rodean, ya sean o no de su especie.
No nos creen capaces, le hemos fallado tantas veces. Suenan las palmas y la guitarra, demuéstrame…a mí solo no. Sino a todo aquello que se mueve, que el amor y la sensualidad, puede hacer renacer el mundo como la lluvia fina de primavera.

Comentarios

Entradas populares de este blog

  MÁS ALLÁ DE LA AMISTAD. Sinceramente, me quiero morir, ya que no soy capaz de amar. Sinceramente me quiero morir, es así, yo me quiero morir como si la vida fuese un crimen pasional. Así lo narro, así lo relato y tal como sucedió así lo escribo. Quién me quiera creer, que me crea. Quien esté de acuerdo y me apoye, que me lo diga. Las cosas, al igual que la vida, evolucionan. Chico busca chica, chica busca chico o ¡porqué no!, chico busca chico y chica busca chica. Todo es relativo, sí, todo cabe en el amor y en la amistad, ¿porqué, no puede ser así?, si alguien no lo sabe qué me lo diga, que tranquilamente se lo explicaré. Es fácil de entender, aquello que nace del corazón es siempre verdadero, porque todo es relativo si es cierto y sincero. Mi amigo José Luis, se encontraba esperando el autobús como cada mañana para ir a su trabajo, eran las seis y cuarto y estaba sentado esperando, faltaban diez minutos para su llegada. Ellos, los que no trabajaban sabían cómo perder el t...
  EL CARRILERO Si existe Dios, porque lo permite, si existe Dios, porque lo consiente. No hay barcos en el cielo, como no hay estrellas en la mar. Yo tenía mi amigo, era un buen amigo, íbamos juntos a todos los sitios, a todos lados y a todos los lugares. Hoy por ti, mañana por mí decíamos, era una buena amistad, una fuerte amistad y duradera, hasta que una enfermedad me arrebató lo que físicamente veía y sentía. Ya no está a mi lado, ¡oh! si no es que fuese el día de los difuntos, lo que esperaba en el día que hoy ha muerto mi amigo. No lo podía consentir, no lo quería creer que fuera así, pero no podía hacer nada por cambiarlo, ya que todo está leído y escrito, el destino amargo de la persona allegada. O sea, a veces sube al cielo, me baja ahora y me dice…. –        Hola, viejo colega de batallas. Yo siempre guardaré en mi alma tu recuerdo, yo siempre guardaré en mi alma tu nombre y tu respeto. Lo que sin él me llevaría a hacer nada ni sería na...
  QUIÉN NO FUERA REY No me da risa, pero tampoco me da pena. No me da lloros, no me da alegría, pero todo es un mero placer, Todo aquello que una vez viví a lo mejor, como reina, como princesa o a lo mejor como simple servil de aquel que llegó a ser rey y que hoy, fecha consagrada, vea su cuerpo quemar. Rayos y centellas, chasquidos de estrellas salen del fuego,   marea negra se alza del todo hacia el cielo. Todo es así el día de su muerte, todo es un recorrido desde el día de su nacimiento, nunca se puede decir que no habrá espada más rápida que la tuya ni tan afilada, que no sea capaz de cortar tu vida a ras. Parece un cuento, parece una leyenda, pero nada más lejos de la realidad, pese a aquello que ahora os cuento para que vosotros sepáis disfrutar. En el amor y en la guerra todo se permite, en el amor y en la guerra nada se discute. Todo queda teñido de negro o todo queda teñido de rojo,   solamente dos tonos, dos notas de dolor. O de luto o de muerte,  ...