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                                       SERPIENTES ROJAS, SERPIENTES NEGRAS Lloro, lloro y lloro a lágrima viva y a llanto roto, todo por un desamor. Como puedo ser tan tonto, como puedo llegar a ser tan imbécil de no darme cuenta de las cosas. Por muy bella que sea su imagen, esta me destroza por dentro, esta me construye un castillo de naipes y esta, después lo sopla y lo derrumba juntando las dos manos alrededor de su boca. No puedo ser más infeliz, hay muchas, hay montones de mujeres, pero ella, ¡ay!, ella es la mujer de mis sueños. La que se me presenta todas las noches entre mis sábanas y viajo al otro plano con ella. Medio día no vivo y   a medianoche me desfogo con ella en medio de la madrugada, cuando mi alma y la suya se encuentran donde los caminos se bifurcan. Entonces y solo entonces, me siento verdaderamente correspondido. Como si estuviese en mitad de la prime...
                                                 JUEGOS PARALELOS Somos unos campeones, somos los que somos, porque estamos fuera de secretos y tabús, qué más da lo que piensen los demás si uno se colma de felicidad. No intentamos seguir el juego de la vida, no intentamos ser lo que desean que seamos y somos nosotros mismos. Aunque las redes de los pescadores nos pescan y servimos de alimento, a la sociedad y al consumo. Somos de alguna manera, libres, libres de pensar y de actuar. Eso es al menos lo que se nos ve y lo que nos toca, cosa diferente es lo que se siente. Todo por querer engendrar y procrear, todo por querer ser familiar y monógamo. Hacemos todo lo posible por que así sea, pero hay algo dentro, algo oscuro que nos hace girar como gi...
                                Esperanza, bonito nombre. Nieva,   nieva mucho, los muñecos de nieve ya caminan solos por medio de la autopista y la temperatura sigue bajando, al menos es lo que creo yo o es la fiebre la que me domina y me hace no ser capaz de ser yo mismo y ver la realidad. Pasa la enfermera y mostrando una ligera tristeza, que intenta ocultar, apunta en la hoja los grados de mi cuerpo. Estoy que realmente me enciendo yo solo o es la sensación de querer fumarme un cigarrillo, creo que no pasaré de esta, me veo débil y sin fuerzas, tanto que sin darme cuenta pierdo el conocimiento. Como si estuviera en un gran hotel me siento, veo largas playas sin fin en el horizonte, oigo las olas irse y regresar a la orilla, yo camino descalzo por la blanca arena. Ya no veo la nieve, ahora veo el Sol, un astro que me calienta y me hace sentir el olor ...
                                               Por atrás por favor. Bajando de la montaña corro deprisa, hago zigzag con mi coche, las curvas me las conozco y no veo reflejadas en ellas las luces de ningún auto. Soy veloz, me siento un superhombre. Soy un ganador, tengo ganas de subirme a la noria y alcanzar el cielo oscuro de la noche, me apetece de todo y nada me llegará a satisfacer, lo sé. Así que voy, así que como mi destino está escrito y yo a él lo saludo, lo llamo por su nombre, aunque ahora no me acuerde de cuál es. Me dirijo hacia el mayor error del hombre y de la humanidad,   ¿qué cuál es?, a saber, yo solo sé que no sé lo que quiero, ¿o sí? Llevo una botella de ginebra en la guantera, la guardo como oro en paño, esa, esa es para el amanec...
                                                  Como un ciclón Maldita sea, maldito sea aquel que se me asemeja y que se dé con un canto en los dientes, que así se les pudran. Estoy aquí y no me desvaneceré, estoy allí y lucharé por todo aquello que tiene sentido y porque no, también por aquello que no veo pero presiento. Esta es una historia, cierta o verdadera, real o no, no deja de ser como todo en la vida. Una mentira que se desvanece al perecer, una película de acción que deja de tener emoción al cuerpo sucumbir al paso de los años, llegando a ser anciano. Por eso y   por ese motivo la cuento y la escribo ahora, para que esta no sea borrada y aniquilada en el vacío del tiempo. Esta es sobre un amigo cercano, iluso él que se pens...
                                                   Tormentas en el aire Una vez vi, en vez de un fantasma, a una mujer que parecía ello. No llevaba sabana ni ropa blanca, ni flotaba en el aire, pero su paso era un caminar sombrío. Quise llamarla, quise hablar con ella, pero ni sabía su nombre ni me salía la voz, de entrecortada que la tenía, paso hace muchos, muchos años. Al final ella misma se acercó un rato y yo escuché como el viento movía las palabras. Me ponía los pelos de punta   al mismo tiempo que me entristecía y me llenaba de rabia. Porque si llega ser a mi lado en aquellos años, no sé cómo hubiera reaccionado. Tormentoso 4 de julio de 1963. El Sol dicen que sale cada mañana, pues la verdad que vengan y se siente...